Dragones de cuera

Los Dragones de Cuera o “tropas presidiales” según su nombre oficial, constituyeron la caballería española establecida en los Presidios o fuertes, desde donde protegieron la extensa frontera norteamericana del Imperio español. Esta unidad especial de caballería existió hasta el año 1821, en el que España arrió su bandera en estos territorios.

Se crearon como tales a finales del siglo XVI, y desde entonces se les encomendó la custodia de la frontera norte de la Nueva España, que llegó a incluir Texas, Arizona, Nuevo Méjico, gran parte de California y algunas zonas de Colorado, Utah y Nevada. Además de este cometido, protegían las rutas de comunicación entre Méjico y California y entre Texas y Florida.

La larga frontera cubría un vasto territorio que iba desde San Francisco en California hasta San Agustín en Florida, a lo largo 4.000 Km en línea recta, pero que sobre el terreno suponían cerca de 6.000 Km. La naturaleza y el poder del ejército español nunca guardó proporción con la magnitud de su Imperio.

En 1771 se consolidó una línea de defensa de trece presidios contra indios y extranjeros desde Altar (Sonora) hasta la Bahía de Espíritu Santo (Texas), que excluía a los que se encontraban más al Norte en posiciones avanzadas, como el de Santa Fe (Nuevo Méjico) y San Antonio de Bejar (Texas), y los de California, Luisiana y Florida. Todos ellos estaban comunicados mediante una línea de correo mensual. Aprovechando las reformas, el norte de Virreinato vivió una época de cierto esplendor.

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Línea de Presidios de costa a costa entre 1770-80:

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Los territorios de la frontera Norte de Nueva España eran muy variados, alternando montañas y valles profundos con durísimos desiertos; enormes llanuras con pantanos y ríos enormes; estaban habitados además por tribus indias nómadas, en general hostíles, como los Apaches (Lipanes, Chiricahuas y Mescaleros), Comanches, Siouxs, Navajos, Utes, Wichitas,  Yumas y  Pawnnees. 

Las tropas españolas fueron paulatinamentecaravanas cambiando sus armas, sus tácticas y su equipo para adaptarse a las condiciones propias de esos territorios y a la lucha contra los indios. De las iniciales armaduras metálicas pasaron a protegerse con ropas de cuero.

A pesar de su excesivo peso, que reducía la movilidad en el combate, suponía una mejora sobre las corazas que habían empleado durante el siglo XVI, y que, además de pesadas, eran poco prácticas para aquél clima.

Uno de los elementos diferenciales y del que recibían estos soldados sus nombres era la cuera. Se trataba de un abrigo largo sin mangas, constituido por hasta siete capas de piel curada o cuero resistente a las flechas y rematada en los bordes con una costura fuerte y ceñida al cuerpo por medio de un cinturón. Podía llegar a pesar 10 kilos, pero a cambio, garantizaba un grado mayor de protección en los combates.

Expediciones de Anza a California entre 1772 y 1776. Se puede observar la caravana, los muleros y los Dragones de Cuera.

Inicialmente lo llevaban solo los oficiales, después se incorporó como vestimenta de toda la tropa y cada vez más fue pasando a un modelo más ligero que solo cubría el torso a modo de coraza.

Por la misma razón, se sustituyó el casco de acero por un sombrero duro de cuero. Protegía casi tanto como el casco de las flechas indias, y era más eficaz con el calor o con el frío intenso. El uniforme se completaba con unos pantalones también de cuero, para protegerse las piernas.

Aldea comanche en Texas. Smithsonian Institution
Aldea comanche en Texas. Smithsonian Institution

En los siglos XVI y XVII fueron los chichimecas los primeros que obligaron a establecer una red de fuertes (Presidios), y luego a principios del siglo XVIII, los comanches emprendieron una migración hacia el sur con una agresividad tal que obligó a reforzar las guarniciones.

Los motivos de esta migración se debieron por una parte a la necesidad que tenían de caballos que los españoles tenían en gran número, y por otra a la presión de los británicos y los franceses que les empujaban desde el Este y a que otras tribus hartas de sus saqueos les expulsaban de sus territorios, principalmente los Sioux.

En su avance hacia el sur, guerreaban con las tribus que hallaban a su paso, entre ellas los apaches, con los que mantuvieron en 1724 un brutal encuentro (batalla del Gran Cerro del Fiero), que duró nueve días y que terminó con la casi aniquilación de estos últimos y la huida de los supervivientes hacia tierras españolas.

Expulsados sus antiguos dueños, los comanches ocuparon una enorme región baldía que ocupaba el actual estado de Oklahoma, el Este de Nuevo México, el Sudeste de Colorado y Kansas y el Este de Tejas. Este territorio, llamado por los españoles la Comanchería, abarcaba una inmensa extensión de tierra casi deshabitada justo frente a la línea de Presidios española que todas las demás tribus rehuían.

Los dos primeros Presidios (guarnición para la protección de caminos y poblaciones) se construyeron en 1570, levantandose cincuenta más hasta 1600 (Powell, la guerra chichimeca).

Los primeros se llamaron Portezuelo, Ojuelos, Bocas de Gallardo, Ciénaga Grande, Cuicillo, Bocas de Manticoya, Tepezalá, Celaya, Jerez y San Felipe.

Luego en 1573 se levantaron los de Fresnillo, Charcas, Sombrerete, Pénjamo y Jamay, en 1575 el de Aguascalientes y en 1576 los de Leon, Palmillas y Mezcala. En el siguiente siglo se construyeron una serie de ellos al norte del rio Bravo creándose los de Santa Fe en Nuevo México, y Saltillo y Parras en Coahulia; comenzando el siglo XVIII se construyeron los de Texas y California llegando su área de influencia hasta el actual Canadá, en la Isla de Nutka.

En el último tercio de este siglo la linea fronteriza se fue desplazando hacia el Norte y con ella se crearon nuevos Presidios, apareciendo entonces los Dragones de Cuera ya uniformados según un nuevo Reglamento.

Red de Presidios entre 1780 y 1800:

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Los ataques de los indios nómadas a las Misiones, a los ranchos y a las poblaciones indígenas amigas, como el asalto y el robo de ganaderías, caballos e incluso el rapto de mujeres jóvenes, tuvieron una respuesta constante y sistemática por parte de las tropas desplegadas en los Presidios.dragon3

Una vez recibida notificación de algún ataque, ocho o diez Soldados de Cuera echaban mano a algunos de sus seis caballos y montaban a máxima velocidad en persecución de los asaltantes. Si era necesario y posible, también se reclutaba a los indios aliados, pero la única esperanza de atrapar a los asaltantes era montar rápidamente y salir en su búsqueda, sin tiempo que perder. Cuando un caballo se agotaba, cambiaban la silla y seguían cabalgando. Así se perdieron muchos caballos en largas jornadas de persecución, reventados o abandonados a su suerte. Finalmente, o los indios lograban alejarse lo suficiente y escapaban internandose en las montañas o resultaban atrapados y vencidos por los dragones.

En 1724, Pedro Rivera, brigadier general, recorrió más de 12.000 kilómetros, tardando tres años y medio en visitar los Presidios, luego del cual emitió un informe al Virrey marqués de Casa Fuente, quién dictó normas para poner orden en aquellas lejanas guarniciones. El resultado fue un primer Reglamento que data de 1729.

Entre 1766 y 1768, el marqués de Rubí hizo una segunda inspección de los Presidios y se creó entonces la Comandancia General de las Provincias Internas para hacer frente también a las amenazas inglesas, francesas y rusas.

A consecuencia de esta segunda visita se estableció un nuevo Reglamento y dispositivo de Presidios en 1772, manteniendose siempre los más avanzados en Santa Fe (1609, Nuevo México) y San Antonio de Béxar (1718, Texas).

Los soldados presidiales o Dragones de Cuera  eran una fuerza única que se distinguían de las tropas regulares españolas precisamente por tener su propio Reglamento. Los requisitos para el alistamiento como Soldado de Cuera eran el haber alcanzado la edad de dieciséis años, medir más de metro y medio, estar sano,  ser católico y estar libre de “pecado“. Su grito de guerra al empezar un combate era  “Santiago, y a ellos“.

Su uniforme según el último Reglamento se componía de: “una chupa corta de tripe, o paño azul, con una pequeña vuelta y collarín encarnado, calzón de tripe azul, capa de paño del mismo color, cartuchera, cuera y bandolera de gamuza, en la forma que actualmente las usan, y en la bandolera bordado el nombre del presidio, para que se distingan unos de otros, corbatín negro, sombrero, zapatos y botines”

El citado Reglamento preveía también las siguientes armas: Una espada ancha, lanza, adarga, escopeta y pistolas. La adarga era al estilo árabe (dos círculos interseccionados) y estaba confeccionada de piel, aunque en ocasiones podían llevar rodelas (circulares), también de piel. En ambas piezas debían ir dibujados los cuarteles de Castilla en el centro.

La lanza, la espada y el escudo estaban más que justificados, pues al tratarse de unidades con escasos efectivos, no podían parar una carga india con armas de fuego, y con mucha frecuencia dragondecuera2se llegaba al cuerpo a cuerpo, donde las otras armas eran mucho más efectivas; por ello también llegaron a utilizar el arco y la flecha.

Además, el soldado de cuera debía contar con 6 caballos, un potro y una mula, debido a los inmensos territorios que debían controlar. Las banderas y estandartes que utilizaban también llevaban generalmente los cuarteles de Castilla, aunque también utilizaron la Cruz de San Andrés.

Ingresar en los dragones de cuera era voluntario y se firmaban periodos de permanencia de 10 años. En cuanto a su composición, entre 1773 y 1781, el 50% del ejército era de origen español, y el otro 50% mestizo, mulato, o de procedencia india. Solo los altos mandos eran europeos (no solo españoles, también italianos, valones, y de otras partes del imperio).

Tubac-PresidionPainting by William Ahrendt
Presidio of San Ignacio de Tubac (1752-1848) – Also called Fort Tubac

Durante los primeros cien años desde su creación, la dotación de cada compañía de caballería osciló entre los 14 dragones, que era el número medio de una compañía a finales del siglo XVI, hasta unos 50 a finales del siglo XVII.

A partir del siglo XVIII la guarnición osciló entre 20 y 100 soldados, más algunos exploradores indígenas, pero era raro encontrar a toda una compañía completa en el fuerte.

El reglamento de 1772 definió finalmente la dotación de una compañía presidial: un capitán, un teniente, un alférez, un sargento, dos cabos, un capellán y cuarenta soldados, a los que se asignaba una decena de rastreadores indios de las tribus aliadas.

A partir de 1778 se complementaron las compañías presidiales con otro tipo de soldados, que no eran dragones. Esta nueva tropa, llamada ligera, tendría un porcentaje variable y cada vez mayor en las compañías presidiales. Como armamento, usaban sable, pistola y carabina; y no llevaba cuera.

Como ejemplo de dotación de un Presidio, ya en 1779, tenemos el de San Juan Bautista del Río Grande del Norte (1701):

Dragones de cuera: 1 capitán, 1 teniente, 2 alféreces, 1 capellán, 1 sargento, 2 cabos primeros, 35 soldados de caballería y 1 maestro  armero. Como tropa ligera no de cuera: 1 sargento, 1 tambor, 2 cabos, 15 soldados y 9 exploradores. En total 72 hombres, que contaban con nada menos que con 483 caballos y 727 mulas.

El cometido de los Presidios fue tomando un carácter cada vez mas estratégico, ya no solamente se limitaban a ser una defensa contra los indios que asaltaban periódicamente las poblaciones y los caminos, sino que marcaban el territorio y lo protegían de las incursiones de los rusos desde el Noroeste y de los franceses y anglos desde el Este.

Los dragones se ocupaban también de explorar el territorio y de establecer nuevas Misiones. Escoltaban y protegían las caravanas de suministros, llevaban el correo y los despachos oficiales, y realizaban en general cualquier otra función que les fuese asignada por su Capitán o por el Gobieno Provincial.

Su historia estuvo jalonada de exitos, aunque también supieron morir con las botas puestas en su única derrota importante, en Nebraska, cuando el 14 de agosto de 1720 Pedro Villasur y 45 dragones junto con 65 indios auxiliares y 12 guías apaches, sucumbieron ante una masa de cientos de guerreros pawnes, ayudados por los franceses.

PawneeVillasur1720

 

 

 

 

 

 

 

Otros hechos de armas destacados:

En 1748, el gobernador Codallos, con 500 soldados y algunos auxiliares indios, sorprendió a una gran partida de comanches en Abiquiú y mató a 107 de ellos, capturando a otros 206.

A mediados de este siglo, los comanches se retiraron abandonando una manada de caballos que habían robado, tras perder 40 hombres en un largo y duro combate cuerpo a cuerpo con una compañía de menos de 50 dragones (Albí de la Cuesta).

La campaña del Río Rojo, en 1759, contra los comanches.

En 1775 una expedición de quinientos soldados (dragones y tropas auxiliares) persiguió durante más de 1.000 km a 243 apaches, hasta alcanzarlos y darles muerte.

En 1775, la resistencia de tres dragones contra un numeroso contingente de indios en San Diego (California).

El 26 de abril de 1776, un alférez con sus 42 dragones formados en cuadro resistieron durante 5 horas frente a 300 apaches después de cinco largas horas de combate.

En el año 1779 los comanches atacaron Taos repetidas veces. Las autoridades de Nueva España decidieron acabar con el problema y preparon una fuerte expedición. Concentraron una gran tropa de 600 hombres de los cuales 150 eran Soldados de Cuera, que fueron acompañados por 200 apaches y yutes.CUERA

Al mando de Juan Bautista Anza partieron de Santa Fe el 15 de Agosto, y persiguieron a los comanches utilizando sus mismas tácticas para poder sorprenderlos. Todo el recorrido se hizo viajando de noche y ocultandose de día, forrando los cascos de sus caballos con trapos para hacer una marcha silenciosa. Después de recorrer casi 1.000 km los alcanzaron en Colorado el 3 de septiembre.

Encabezados por Cuerno Verde (Tabivo Naritgant), los comanches les hicieron frente, pero fueron derrotados y el jefe indio cayó en combate; su curioso tocado fue enviado como trofeo al rey de España, que posteriormente lo regaló al Papa, estando hoy depositado en los Museos Vaticanos.

Esta victoria española tubo gran repercusión, ya que Cuerno Verde tenía mucho prestigio entre las tribus y se le consideraba muy hábil.

El 6 de diciembre 1779 una partida de guerra del jefe Quilcho formada por unos 350 guerreros atacó Tucson. La guarnición estaba al mando del capitán Pedro Allande y Saavedra, el cual, en vez de quedarse al amparo de los muros del Presidio de Tucson, sorprendió a los indios cargando contra ellos con 15 lanceros y derrotándolos e hiriendo al hermano del jefe Quilcho.

El 1 de mayo de 1782, los apaches nuevamente atacaron Tucson, esta vez con 600 guerreros. La mayor parte de la caballería española estaba fuera del presidio en misiones de patrulla, por lo que los españoles sólo disponían de unos 42 lanceros, 20 dragones de cuera, 10 exploradores indios aliados y 1 pieza de artillería. Fueron suficientes, pues el ataque pudo ser rechazado.

A finales del siglo XVIII, las unidades ligeras que empezaron a emplearse, usaban ya armas de fuego más modernas y menos la lanza y la adarga, abandonando ya la cuera. Estas unidades fueron las Compañías Volantes, los Húsares de Texas, los Cazadores de Nueva Vizcaya, y las Compañías de Infantería de Voluntarios Catalanes.

El Virrey Gálvez en 1785 distinguió a los Dragones de cuera como fuerzas de élite frente al resto de las tropas virreinales:

“Los soldados presidiales son del país, más aptos que el Europeo para esa guerra, siendo preocupación de estos últimos creer que a los Americanos les falta el espíritu y la generosidad para las armas, atendiendo a que en todas las épocas y naciones la guerra ha hecho valientes y la inacción cobardes.

Y si es esta una verdad inconstratable, es precisa consecuencia que deben ser fuertes y aguerridos unos hombres que nacen y se crían en medio de los peligros.

No son menos bravos los criollos de tierra-adentro que los indios con que pelean, pero las circunstancias que los acompañan no son tan favorables, su ligereza y agilidad a caballo grande (respecto a la de los Europeos), es perezosa comparada a la de los indios, y nuestra religión que pide otras justas atenciones en la muerte, no permite en los últimos instantes aquellas apariencias de generosidad con que mueren ellos; pues los apaches ríen y cantan en los últimos momentos para adquirir su mentida gloria, y nosotros aspiramos a la verdadera por medio del llanto y el arrepentimiento resultando que al paso que a ellos se animan y se envidian, los nuestros se abaten y se entristecen”.

Tampoco pueden nuestros soldados sufrir la sed y el hambre con la misma constancia del indio, ni resistir con la misma indolencia la intemperie porque el distinto resguardo con que se crían los hace más sensibles y delicados”.

La integridad física y política de los territorios del Norte de Nueva España, se apoyó en la integridad que caracterizó a la empresa imperial. Los españoles de la frontera tanto europeos como criollos, compartían idealmente una fe, un código moral y unos valores, todo ello resumido en la lealtad y el servicio a dos majestades: Dios y el Rey.

 

Fuentes consultadas:

http://www.gehm.es/edad-moderna/los-dragones-de-cuera-el-primer-lejano-oeste/

http://www.corsarios.net/espanaenusa/ra0nueva-espana-dragones-cuera.php

https://enorancienlanzas.blogspot.com.es/2012/09/los-temidos-dragones-de-cuera.html

http://www.unapicaenflandes.es/Espana-en-Norteamerica.html

http://www.xn--momentosespaoles-iub.es/contenido.php?recordID=275

https://almadefrontera.blogspot.com.es/2012/06/alma-de-presidio.html

El gran norte de México: una frontera imperial en la Nueva España (1540-1820), Alfredo Jiménez Núñez  

http://bellumartis.blogspot.com.es/2013/07/los-presidios-espanoles-en-norteamerica.html

Cambios en la frontera chichimeca en la región centronorte
de la Nueva España durante el siglo XVI 

http://manuel-maqueda.blogspot.com.es/2012/03/los-dragones-de-cuera.html

http://www.amigosdecolmenarejo.es/index.php?d=secciones.php&sec=6&n=10

https://revistadehistoria.es/la-defensa-espanola-de-tucson-contra-los-apaches/

Presencia española en conflictos armados: La expedición de Pedro de Villasur a Nebraska

http://www.geocities.ws/presidial/soldados.html

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5 thoughts on “Dragones de cuera

  1. Super interesante como siempre. Y de todo esto vienen los sombreros del oeste, las botas, etc…. que pena que España no sepa divulgar como se merece su historia. Muchas gracias.

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  2. Muy impresionante! Esto me hace sentir alegre por que se que en algún momento,nosotros mandamos en América. Aunque ahora la historia ahora mismo sea distinta.

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