Pedrarias versus Balboa

Pedrarias versus Balboa o lo que es lo mismo Pedro Arias Dávila contra Vasco Núñez de Balboa, un drama entre españoles en el seno de la exploración y conquista de Castilla del Oro. Segoviano contra pacense en tierras americanas.

Primero llegará al Nuevo Mundo Núñez de Balboa, que con 25 años se enroló en la expedición de Rodrigo de Bastidas de 1501. Años más tarde en 1514, Arias Dávila con 74 años viajaría con el cargo de Gobernador y Capitán general de Castilla del Oro que comprendía la actual Panamá y la parte norte de Colombia; Costa Rica y Nicaragua se incorporarían posteriormente.

Descubiertas y exploradas las islas del Mar Caribe y asentadas sus bases hispanas en Cuba y La Española, en el decenio 1509-1519 van a tener lugar en el occidente de Tierra Firme y mas concretamente en el escenario del istmo de Panamá, importantes acontecimientos para el futuro de la región y el conocimiento geográfico. Relevantes navegantes, exploradores y capitanes tomarán parte en su historia.

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Esta región de Centroamérica había sido explorada por primera vez por Rodrigo Bastidas (1501-1502) quien llegó al Darién en el golfo de Urabá y las costas panameñas (en la actual comarca de Guna Yala, bordeando el litoral atlántico panameño desde el Cabo Tiburón hasta el puerto de Retrete.

Luego fue Cristóbal Colón en su cuarto viaje en 1502-1503 (mapa), en el que buscando una ruta marítima que le llevase mas al oeste, exploró toda la costa centroamericana desde el cabo Gracias a Dios hasta el golfo de Urabá, donde descubrió el río Chagres y fundó Santa María de Belén, segundo asentamiento aunque efímero, en la llamada por entonces Tierra Firme.

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En 1508 la Corona española la dividió en dos gobernaciones dependientes de la Real Audiencia de Santo Domingo:

Nueva Andalucía (en la costa atlántica de la hoy Colombia), entre el río Atrato en el golfo de Urabá y el cabo de Vela en la Guajira, que se encomendó a Alonso de Ojeda.

Veragua, luego Castilla del Oro (hoy Panamá), entre el río Atrato y el cabo Gracias a Dios, que se encomendó a Diego de Nicuesa.

En 1510 Nicuesa fundó Nombre de Dios y Ojeda San Sebastián de Urabá, fracasando en poco tiempo ambos asentamientos. Poco después el lugarteniente de Ojeda, Martín Fernández Enciso junto con Núñez de Balboa, fundaron Santa María la Antigua del Darién, en el litoral oeste del golfo de Urabá, cerca de la frontera con Panamá, después de abandonar San Sebastián.

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Los supervivientes de los dos asentamientos fallidos se refugiaron en esta nueva ciudad del golfo del Darién.

El 4 de abril de 1511, Vasco Núñez de Balboa se hizo cargo del gobierno de la provincia del Darién, una vez Nicuesa se tuvo que retirar contra su voluntad, al no serle reconocidos sus derechos por los nuevos pobladores y falleciendo en un naufragio cuando se dirigía a La Española.

Enciso por su parte volverá a la península ibérica para reclamar también su derechos, después de haber perdido su cargo y liderazgo por la voluntad mayoritaria de los pobladores, al elegir cabildo. El rey nombrará a Balboa el 23 de diciembre de 1511 capitán y gobernador interino hasta la llegada de un nuevo gobernador. El 29 de septiembre de 1513 Balboa tomó posesión del “Mar del Sur” que él mismo había descubierto, confirmando lo que ya era algo más que una intuición: un nuevo océano se extendía entre las tierras americanas recién descubiertas y los confines de Asia.

En mayo de 1513, precediendo al gran descubrimiento de Balboa, fue nombrado Pedrarias Dávila como gobernador y capitán general de ambas gobernaciones que pasaron a denominarse Castilla del Oro (que es en la Tierra que se solía llamar Firme y agora mandamos llamar Castilla del Oro” (26 de julio de 1513).

Incluía todo el territorio de la costa desde el Cabo de la Vela hasta el actual Panamá, con excepción de Veragua. Pedrarias llegó al Darién en julio de 1514 y fundará entre otras la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá el 15 de agosto de 1519.

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Núñez de Balboa, natural de Jerez de los Caballeros (Extremadura), había nacido en 1475 y era de familia hidalga venida a menos. Su padre Nuño Arias de Balboa, de origen leonés, tuvo cuatro hijos. De su madre no hay información. En 1501, con 25 años, estudios básicos, dominio de la esgrima y mucha ambición, se embarcó hacia América con el mercader sevillano Rodrigo de Bastidas, quien se había asociado con el cántabro Juan de la Cosa, gran marino, piloto y cartógrafo, autor del primer mapa de América. 

Fray Bartolomé de Las Casas, que lo conoció, afirmó en 1510 que era «mancebo de hasta treinta y cinco o pocos más años, bien alto y dispuesto de cuerpo, y buenos miembros y fuerzas, y gentil gesto de hombre muy entendido, y bueno para sufrir mucho trabajo». Era blanco, de pelo y barba rojizos, e impresionaba a cuantos lo trataban por la gracia nerviosa de sus ademanes y su persuasiva elocuencia.

Después de participar en varias expediciones llenas de vicisitudes desde La Española a Tierra Firme, cofundó en 1510 la ciudad de Santa María la Antigua del Darién (hoy en Colombia), una de las primeras ciudades europeas en el continente americano y donde el mismo había asumido la alcaldía.

Núñez de Balboa mejoró las relaciones con los indios, tratándolos bien, haciéndose amigo de los caciques, prohibiendo que los esclavizaran. Impidió que sus 300 hombres saquearan a los indígenas; no repartió las tierras ni impuso, tributos, ni eliminó o degradó caciques. Así logró conseguir de ellos ayuda y alimentos. Hizo que los españoles sembraran maíz y yuca y criaran un animal que habían traído de España, el cerdo. La ciudad prosperó mucho, y durante varios años llegaron nuevos pobladores y exploradores.

En sus exploraciones por el istmo de Panamá, entre 1511 y 1512, llegó a la región de Cueva, entrevistándose con su cacique Careta, a quien pidió alimentos. Este inicialmente se los negó y entonces Balboa lo apresó. Más tarde se hizo amigo de Balboa, recibiendo el bautismo cristiano y pactando una alianza con los castellanos que aseguró la subsistencia del asentamiento, ya que el cacique prometió suministrarles alimentos. A cambio los españoles le ayudarían en su guerra contra un cacique enemigo llamado Ponca y le entregarían productos de hierro, metal desconocido en el continente americano y que se convirtió rápidamente en objeto de prestigio para los indígenas. 

Para sellar la alianza, Núñez de Balboa tomó “como si mujer legítima fuera” a la hija del cacique Careta, de nombre Anayansi. Dotada de una belleza singular, cautivó a español y le ayudó a prevenir algún ataque por sorpresa de los indígenas.

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Informado de la existencia de otro mar hacia el oeste preparó una expedición a través del Darién (un territorio selvático de aproximadamente la misma superficie que Badajoz). Partiendo de Santa María el 1 de septiembre de 1513 con 190 españoles, hizo por mar la pequeña travesía hasta Careta donde se le unieron 1.000 indios y donde dejó más de la mitad de sus hombres; atravesó la selva y una abrupta cadena montañosa, logrando alcanzar a ver el esperado mar el 27 de septiembre de 1513. Balboa llevaba como lugarteniente a Francisco Pizarro. 

Seleccionó a 26 hombres y partió con ellos hasta la misma orilla del mar. Descendieron hasta la costa y cuando todos estuvieron reunidos, el 29 de septiembre, fiesta de San Miguel Arcángel, preparó la ceremonia de la toma de posesión. Todos lucían sus mejores galas de combate; corazas, cascos, plumas y llevaban en vanguardia un estandarte con la imagen de la Virgen y las armas de Castilla. Al llegar a la orilla el capitán Núñez de Balboa, con su yelmo y su coraza, se adentró en la mar hasta las rodillas. Cogió el estandarte con una mano y la espada con la otra. Levantó la voz para decir “..a los muy altos y poderosos reyes don Fernando e doña Juana, Reyes de Castilla e de León, e de Aragón, etc. en cuyo nombre e por la corona real de Castilla tomo e aprehendo la posesión real e corporal e actualmente destas mares e tierras, e costas, e puertos, e islas australes…

Al nuevo océano lo denominó La Mar del Sur, ya que en relación con el mar Caribe se le apareció situado al Sur. También bautizó al golfo donde llegó la expedición como San Miguel, porque fue descubierto el día de San Miguel Arcángel, 29 de septiembre.

El nuevo mar fue conocido durante muchos años como Mar del Sur, Mar de Balboa o Mares del Sur. Estas denominaciones coexistieron indistintamente con la de Océano Pacífico hasta finales del siglo XVIII. (en la imagen, el mapa de Ortelius de 1589).

Balboa regresó de su trascendental descubrimiento el 19 de enero de 1514 a Santa María la Antigua del Darién. Pocos meses después la ciudad presentaba una enorme prosperidad. Se había construido una iglesia y un hospital y mejorado los caminos y el puerto, mientras los alrededores del asentamiento aparecían poblados de sementeras y cabañas de ganado. Pero lo principal era que todas las tribus de su entorno y del corredor transístmico hasta el Mar del Sur estaban en paz y habían aceptado la dominación española, pues las tributaciones impuestas en alimentos y oro no les resultaban en exceso onerosas.

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Balboa había suplido el ideal de ocupación y explotación del territorio y de sus habitantes por el de dominación y tributación. Las dos repúblicas, la de los españoles y la de los indios, convivían en paz y mantenían una mutua autonomía.

Casi paralelamente el nuevo gobernador y capitán general de Castilla del Oro, Pedrarias Dávila partía de Sanlúcar de Barrameda el 11 de abril de 1514 con una gran flota de 22 navíos y 2.000 hombres.

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Casado con la también segoviana Isabel de Bobadilla y Peñalosa, sobrina de la marquesa de Moya y Peñalosa, Beatriz de Bobadilla, camarera y amiga de la reina Isabel la Católica; tenía veinticinco años menos que su esposo y una educación refinada. Trajo al mundo nueve hijos, pero no dudó en dejar en Castilla a siete de ellos, todavía niños, para acompañar a su esposo al Darién.

Fue una expedición por todo lo alto. No sólo por la cantidad de barcos y hombres, que la convirtieron en la mayor de cuantas se habían mandado a las Indias, sino también por la calidad de muchos de sus integrantes. Era la primera vez que se enviaba un obispo a América, fray Juan de Quevedo, acompañado de todo su séquito (un deán, un arcediano, un chantre, un maestrescuela, varios canónigos, tres sacristanes y un arcipreste), y de un gobernador con una nómina casi completa de funcionarios (tesorero, contador, factor, alcalde, escribano, etc.), cuyo costo superaba los cinco millones de maravedís. Se enrolaron en ella muchos personajes que luego harían historia, como Diego de Almagro, Hernando de Soto, Fernández de Oviedo (iba como veedor), Francisco de Montejo, Sebastián de Benalcázar, Pascual de Andagoya, Bernal Díaz del Castillo, Bernardino Vázquez de Tapia, etc. Iba también en la expedición Martín Fernández de Enciso, que volvía al Nuevo Mundo como alguacil mayor, y sin duda con la intención de ajustar cuentas con Balboa.

Siguiendo la ruta de Canarias, la Dominica y Santa Marta, donde empezaba la Gobernación, llegaron al puerto de Santa María la Antigua el 26 de junio de 1514. Desde allí se dirigieron hacia la ciudad. El alcalde interino Balboa les salió al encuentro y les dio la bienvenida, besando las órdenes reales que se le entregaron. Luego les acompañó a Santa María, donde Pedrarias quedó asombrado al contemplarla: eran unas doscientas casas de tablas y paja en las que vivían quinientos españoles y mil quinientos indios. Aunque no tenía infraestructura para recibir aquella enorme población que le acompañaba, así relataba el panorama que vio, el obispo Juan de Quevedo en sus «Instrucciones«, que envió al Rey en 1515 a través del maestrescuela Toribio Cintado:

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Diréis a su Alteza como hallamos este pueblo bien aderezado más de doscientos bohíos hechos, la gente alegre y contenta, cada fiesta jugaban cañas y todos estaban puestos en regocijo; tenían muy bien sembrada la tierra de maíz y de yuca, puercos hartos, para comer al presente, y ordenado de descubrir la tierra porque tenía mucha disposición para ello, los Caciques de alrededor, así como Careta y Chauca enviaron sus mensajeros a reconocer al Gobernador que había venido y ofreciéronse para servirlo y trajéronle presentes de los que ellos suelen hacer, que son pescado y puerco montes y pavas vivas; podía ir un Cristiano y de cinco hasta diez y de diez hasta uno por todos estos caciques desde esta costa hasta la otra al poniente, tan seguros como si fueran quince, cada Cacique les daba de comer y los guiaba, de manera que andaban entre ellos como entre sus amigos.«

Arriba: Reconstrucción hipotética de la primera ciudad de Tierra Firme, Santa María la Antigua del Darién. Ilustración de Daniela Orrego. ICANH.

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(Imagen de lo que sería Santa María, según arqueólogos del ICANH. Foto: Instituto Colombiano de Antropología e Historia.)

Al día siguiente Pedrarias tuvo una larga conversación con Balboa en la que le pidió una relación detallada de las conquistas. Balboa la entregó por escrito, con los pormenores de los caciques aliados, los lugares donde había hallado oro, la ruta de su descubrimiento de la Mar del Sur, etc. Este documento ha desaparecido, así como la copia que se envió al Rey.

Pedrarias ordenó hacer entonces el juicio de residencia contra Balboa, lo que era usual, que tramitaría el nuevo alcalde mayor Gaspar de Espinosa, pero inició también por su cuenta una pesquisa secreta sobre su predecesor. Se le incautaron los bienes y se empezaron a tomar los testimonios pertinentes.

Probablemente influido por los enemigos de Balboa pretendió enviarle preso a la Península, pero el obispo Quevedo le hizo desistir de su propósito con un argumento concluyente: si Balboa iba a España, el rey le encumbraría en cuanto conociese sus méritos. Pensó el obispo que con esta intercesión en favor del joven capitán le protegía en la medida de lo posible, no sería la última.

Núñez de Balboa por su parte envió un informe al Rey con sus méritos a través del hidalgo Pedro de Arbolancha. Desde entonces los pobladores quedaron divididos en dos bandos, los partidarios de Balboa (con el obispo y sus clérigos) y los de Pedrarias.

A Pedrarias le habían dado en España cuatro instrucciones principales: tratar bien a los indios y convertirlos a la verdadera fe; no permitir el paso de abogados ni procuradores a Castilla de Oro; leer un requerimiento a los indios antes de hacerles la guerra, y tomar consejo en las cosas importantes del obispo y los oficiales reales. De todos estos cometidos, el único que cumplió realmente fue leer el requerimiento, y lo hizo de aquella manera…

Pronto Pedrarias puso en marcha entradas conquistadoras a los territorios panameños. Proyectó cinco expediciones desde Santa María para buscar oro, alimentos y localizar posibles asentamientos en el Pacífico, con los que esperaba contrarrestar la fama de Balboa, inmovilizado a causa de su juicio de residencia. Las expediciones robaron el oro y mataron y esclavizaron a los indios. Pedrarias atribuyó los desastres a las informaciones de Balboa.

Pedrarias logró en seis meses destruir toda la obra anterior de Balboa. La hasta entonces próspera ciudad del Darién se convirtió pronto en un lugar invivible, donde ya no había forma de alimentar a una población que se había multiplicado por cinco de la noche a la mañana. La hambruna vino acompañada de la “modorra”, una enfermedad que daba fiebre, una somnolencia profunda y complicaciones pulmonares o renales (probablemente la enfermedad de Chagas, transmitida por los insectos). El propio Pedrarias enfermó a los ocho días de llegar, y gravemente, por sus setenta y cuatro años. Los médicos aconsejaron trasladarle a Caribari, donde sufrió una hemiplejia. Pedrarias salió con vida, aunque quedó muy flaco y manco del brazo izquierdo. Unos setecientos pobladores murieron de hambre y modorra en sólo un mes, y siete u ocho meses después la población había quedado reducida a la mitad.

El 20 de marzo de 1515 llegó a Santa María el nombramiento de Núñez de Balboa como gobernador de Panamá y Coiba (aunque supeditado a la superior gobernación de Castilla del Oro) y adelantado de la Mar del Sur (consecuencia de las noticias llegadas a España sobre el descubrimiento del Mar del Sur); Pedrarias retuvo los documentos varias semanas (argumentaba que no podía entregarlos a Balboa por estar éste aún sujeto a juicio de residencia), pero tuvo que dárselos por presión del obispo Quevedo, aunque prohibió a Balboa reclutar gentes para sus empresas descubridoras, ya que dijo necesitar todos los hombres que había, y tampoco hacer acopio de alimentos en Castilla del Oro.

A partir de entonces puso todos los impedimentos posibles para evitar que Balboa fuera a su gobernación. Presionó además a Espinosa para que acabase el juicio de residencia de Balboa, que llevaba desde hacía diez meses, en el que salió condenado por más de un millón y medio de maravedís, pagaderos con los bienes embargados al residenciado, lo que en la práctica suponía «dejarle sin un pan de comer, pues quedaba como el más pobre hombre de la tierra”, como dijo el obispo Quevedo.

Balboa, dolido, escribió un informe al Rey el 26 de octubre de 1515, recogiendo los agravios de que era objeto y explicando que Pedrarias estaba muy viejo y enfermo y que no le preocupaban sus hombres “aunque se quede la mitad de la gente perdida en las entradas. Nunca ha castigado los daños y muertes de hombres que se han hecho en las entradas”, añadiendo que “es hombre que metido en sus granjerías y codicias, no se acuerda si es gobernador”. (El rey Fernando morirá el 23 de enero de 1516 y le sustituirá el cardenal Cisneros).

Balboa mandó entonces a Garavito, hombre de su confianza, a la isla La Española para que reclutara hombres. Tenía el proyecto de fundar poblaciones a orillas de los dos océanos, bien en el eje Careta-golfo de San Miguel, bien en el que luego sería Nombre de Dios-Panamá, y construir unas naves para navegar doscientas o trescientas leguas por la Mar del Sur con objeto de encontrar las islas de la Especiería. De no hallar éstas, pensaba singlar hacia el sur para tratar de hallar un paso interoceánico en América, cosa que preocupaba al Rey. Eran grandes proyectos que lamentablemente no pudo acometer.

Ciertamente Pedrarias había convertido el Darién en un inmenso coto de caza de esclavos, justificado por el uso del Requerimiento como patente de corso. De la venta de cada esclavo exigía dos partes para sí, otra para el alcalde mayor y oficiales de la Hacienda y una tercera para la Iglesia como limosna.

El derrumbe del asentamiento español era ya evidente a fines de 1515, cuando Pedrarias decidió dirigir personalmente una expedición de castigo. Reunió casi todos los efectivos que le quedaban (doscientos cincuenta hombres y doce caballos) y partió por mar en tres carabelas y un bergantín el 28 de noviembre. Desembarcó en Acla, donde proyectó erigir una población. No pudo hacerlo sin embargo, porque un cólico hepático le obligó a regresar a Santa María. Lo cuentan los cronistas como el “mal de la yjada” (quizá cólicos renales, hepáticos o intestinales) y tenía una llaga en la región genital. Antes de partir dio órdenes a Gaspar de Espinosa para que completara el viaje proyectado. Espinosa fue a la desconocida península de Azuero, donde recogió un gran botín de oro y de esclavos.

Mientras, en ausencia de Pedrarias de Santa María, Andrés Garabito había vuelto de Cuba y Santo Domingo, con sólo sesenta hombres reclutados, pero se llevaría una sorpresa cuando será apresado por Pedrarias.

Así fue, a su vuelta en Santa María, Pedrarias encontró a los sesenta soldados procedentes de Cuba, que habían llegado a petición de Balboa. Acusó a éste de conspiración y rebelión frustrada y le metió en una jaula en el patio de su casa. Se horrorizaron el obispo Quevedo, los partidarios de Balboa y la propia esposa de Pedrarias, que suplicaron en su favor y el asunto acabó solucionándose, aunque no antes de dos meses durante los cuales Balboa permaneció encerrado.

La solución consistió en hacer una boda con la hija mayor de Pedrarias, María de Peñalosa aunque ésta se encontraba en España en un convento. Balboa no lo dudó y aceptó los esponsales, a pesar de lo mucho que disgustó a su amante Anayansi. La reconciliación tuvo otras condiciones, como construir una población en Careta (sería Acla), dirigir una expedición a la Mar del Sur y concluirla en un plazo máximo de año y medio y no emplear más de ochenta hombres en sus empresas.

Finalmente se celebró la boda por poderes ante el obispo Quevedo en marzo o abril de 1516 y Núñez de Balboa salió de la jaula convertido en el yerno del gobernador.

Ya liberado, Balboa partió hacia Acla el 24 de agosto de 1516, donde trabajó a destajo para construir la ciudad. Fijó los límites del asiento, mandó talar el monte, construyó las casas, fijó las tierras comunales, ordenó sembrar y mejoró su puerto. La ciudad, al decir de su enemigo Espinosa, no tenía nada que envidiar a Santa María y fue una muestra más del genio colonizador del extremeño. En su centro se levantó una plaza muy espaciosa donde se construyeron las casas principales. Edificarla fue como construir su propio cadalso: esta plaza sería el escenario de su ejecución años después.

Balboa fundó Acla a fines de 1516, donde organizó la Compañía de la Mar del Sur, con aportaciones de accionistas de Santa María. Luego mandó construir las piezas necesarias para ensamblar varios bergantines que pensaba botar al otro lado del istmo, en el Océano Pacífico (se decía que la broma no atacaba la madera de aquel lugar, lo que resultó falso).

En 1517 envió por delante a Francisco de Compañón a la costa del Pacífico, para que escogiera el lugar apropiado para instalar un astillero. En agosto de 1517 comenzó a trasladar las piezas de los bergantines, así como las jarcias, brea, velas, anclas, etc. El propio Balboa cargó con tablones. El astillero se montó junto al río de las Balsas (posiblemente el Chucunaque, cerca de la actual Yavisa). Los doscientos españoles que lo acompañaban, entre los cuales estaban Andagoya, Hernando de Soto, Diego de la Tobilla, Andrés de Valderrabano, Hernando de Arguello y Pedro de Arbolancha, trabajaron en cuadrillas que se ocupaban de talar árboles, construir las naves, recoger víveres y en abrir un buen camino hacia Acla. Cuando estaba todo listo para la botadura sobrevino una riada del Chucunaque que arrastró el astillero al mar. Balboa, apesadumbrado, hizo reunir el Consejo de la Compañía para decidir qué hacer. Se acordó seguir adelante. El Adelantado botó los bergantines, pero se hundieron de inmediato a causa de la broma.

Pidió a su suegro Pedrarias otro plazo y dinero y volvió a empezar con unos préstamos. Balboa reflotó los bergantines, les tapó las vías de agua y se embarcó en ellos hasta llegar a una de las islas del archipiélago de las Perlas; la Isla Rica o Isla del Rey (antigua Terarequí), que había sido esquilmada por Morales, un lugarteniente de Pedrarias.

No se desanimó por ello, sin embargo. Construyó otras dos naves y navegó hacia el sur (la ruta al Perú), hasta alcanzar un puerto que llamó Puerto Peñas (creyó que estaba lleno de arrecifes, pero eran ballenas en realidad), el mismo lugar que luego Pizarro bautizó como Puerto Piñas (actual Jaqué). Desde allí regresó a Chochama y al golfo de San Miguel. Envió entonces a Valderrábano a Santa María para que insistiese ante Pedrarias en la solicitud de una prórroga. En vez de ésta, le llegó la noticia de que el Rey había sustituido a Pedrarias por un nuevo gobernador llamado Lope de Sosa, que estaba próximo a llegar. Surgió entonces la “traición” de Balboa, que le costaría la vida.

No se conoce bien cuál fue el delito de la “traición”. En versión de Fernández de Oviedo, que vio el expediente, consistió en que Balboa se precipitó ante la noticia de la llegada del nuevo gobernador, pensando que éste le iba a prohibir realizar descubrimientos en la Mar del Sur, y decidió fundar una población en la costa del Pacifico, exactamente en Chepavare, en el camino de Chepo a Panamá, para salir desde allí al océano con dirección sur, donde los indios decían que había muchas riquezas (el Perú). Balboa creía, al parecer, que si continuaba Pedrarias como gobernador podría realizar su navegación, en lo que se confundió.

Envió a Santa María a sus fieles Valderrábano, Garavito, Muñoz, el archidiácono Pérez y Luis Botello. El último de éstos debía anticiparse y llegar a Acla para saber si había arribado Sosa. Tuvo la mala fortuna de ser detenido por un centinela y conducido a presencia de Francisco Benítez, enemigo de Balboa, que le hizo confesar todo el plan, comunicado de inmediato a Pedrarias.

Todos sus compañeros fueron detenidos al llegar a Santa María. Pedrarias ordenó al tesorero Puente que levantara una acusación formal contra Balboa. Luego se trasladó a Acla, desde donde escribió una carta muy cariñosa a su yerno, rogándole que se presentara en dicha población para tratar de los asuntos de la expedición que deseaba realizar. Balboa no receló nada. Al entrar en Acla fue apresado y acusado del delito de traición.

Se le tuvo preso en la casa de Juan de Castañeda, adonde fue a visitarle Pedrarias para decirle que no se preocupara, porque había sido detenido por algunas acusaciones seguramente infundadas. En una segunda visita cambió de tono y le acusó de haber traicionado al Rey y a él. Mandó ponerle guardias y trasladarlo a la cárcel común. En el proceso testimoniaron en su contra todos los enemigos de Balboa y hasta su amigo Garavito, que estaba enamorado de Anayansi y había sido rechazado por ésta.

Pedrarias añadió al expediente su pesquisa secreta e infinidad de acusaciones, como haberle dado informes falsos sobre los indios para que fracasara en sus entradas, haber maltratado a los indios contra sus instrucciones, haber actuado malintencionadamente contra Ojeda y Nicuesa y, sobre todo, haber urdido un plan para proclamarse independiente en la Mar del Sur. Ya no estaba presente para defenderlo sus principal valedor, el obispo Quevedo.

Gaspar de Espinosa, el alcalde mayor de Castilla de Oro, lo condenó a muerte y fue conducido al patíbulo, en Acla, en enero de 1519. Pedrarias negó la apelación y le condenó a muerte.

Se levantó un cadalso en la plaza mayor de Acla, donde se cumplió la sentencia un día desconocido de la semana del 13 al 21 de enero de 1519. Se decapitó a Balboa, Fernando de Arguello, Luis Botello, Hernández Muñoz y Andrés Valderrábano. Antes de que le cortaran la cabeza, Balboa tomó la palabra y dijo a los presentes:

Es mentira y falsedad que se me levanta y para el paso en que voy, que nunca por el pensamiento me pasó tal cosa ni pensé que de mí tal se imaginara; antes fue siempre mi deseo de servir al Rey como fiel vasallo y aumentarle sus señoríos con todo mi poder y fuerzas.

Las cabezas de los sentenciados cayeron sobre una artesa vieja. Fernández de Oviedo, testigo del suceso, afirma que «desde una casa que estaba diez o doce pasos de donde los degollaban (como carneros, uno a par de otro) estaba Pedrarias mirándolos por entre las cañas de la pared de una casa o bohío”.

Darién fue «el principio y la base de todos los descubrimientos y asentamientos de los cristianos en tierra Firme…«, y de la escuela de Balboa salieron muchos de los capitanes que realizaron relevantes empresas en el Nuevo Mundo.

Pedrarias pasará a la historia como fundador de la ciudad de Panamá. Núñez de Balboa lo hará como descubridor del Mar del Sur, el gran Océano Pacífico.

Fuentes consultadas:

http://dbe.rah.es/biografias/10209/pedro-arias-davila. Manuel Lucena Salmoral

http://dbe.rah.es/biografias/7083/vasco-nunez-de-balboa. Manuel Lucena Salmoral

https://www.infocatolica.com/blog/historiaiglesia.php/0911130647-la-evangelizacion-de-america

http://xn--laviejaespaña.es/nuñez-de-balboa

El Imperio español. De Colón a Magallanes. Hugh Thomas. Octubre 2003.

Darién, Vasco Núñez de Bañboa y el descubrimiento del Mar del Sur. José María Madueño Galán. Capitán de Navío (r)

https://laamericaespanyola.wordpress.com/2015/10/28/el-mar-del-sur/

UCM. Asociación de Alumnos ADAMUC. Vasco Núñez de Balboa: una historia de conquistas, amor y odio Juan Hernández Hortigüela


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