Hernan Cortés en Tenochtitlan

 

Aunque los tlaxcaltecas eran enemigos de los cholultecas y de los méxicas, enviaron a un embajador de paz llamado Patlahuatzin que tenía como misión entrevistarse con los jefes cholultecas y pedirles que enviaran a su vez, embajadores para reunirse a dialogar con Cortés en Tlaxcala. Normalmente este tipo de embajadores eran honrados y respetados, pero en esa ocasión los cholultecas actuaron cruelmente. Desollaron el rostro de Patlahuatzin y sus manos hasta los codos, como una respuesta negativa a la petición.

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Pintor:Augusto Ferrer Dalmau. La marcha a Tenochtitlan

Indignados los tlaxcaltecas pidieron venganza a Cortés. No obstante, ante la insistente petición de los mensajeros de Moctezuma, Cortés decidió aceptar la invitación y emprendió camino hacia Cholula el 12 de octubre, a pesar del disgusto y advertencias de los tlaxcaltecas, quienes desconfiaban de un engaño por parte de los méxicas y de los cholultecas quienes eran fieles tributarios de Moctezuma. La numerosa expedición compuesta por 300 españoles, 5.000 tlaxcaltecas y 400 totonacas recorrieron los 40 km que les separaba de Cholula en un día.

Los españoles fueron muy bien recibidos en las mismas puertas de la ciudad por las personalidades más importantes de la misma; entre ellos el tlaquiach y el tlachiac (nombres con los que se designaban a los principales gobernantes cuyo significado es el mayor de lo alto del suelo y el mayor de lo bajo del suelo). Después de presentar los acostumbrados regalos, se excusaron con Cortés por no haber acudido a Tlaxcala, debido a la rivalidad existente con dicho pueblo, dando la bienvenida a los españoles y a los totonacas. Fueron invitados a entrar pero con la condición de que los tlaxtaltecas se volviesen a sus tierras ya que eran enemigos y no podí­an admitir que éstos entrasen armados en su ciudad.

Cortés actuó de forma política y comprendiendo la petición de los cholultecas, ordenó a los tlaxcaltecas que se quedaran fuera y acamparan en los alrededores de la ciudad; solamente españoles, totonacas y unos pocos porteadores (tamemes) tlaxcaltecas entraron en Cholula ante la mirada de expectación de sus habitantes. Cortés describió el sitio como una bellísima gran ciudad, con más de 20 000 casas, y 365 templos.

La aparente y reservada tranquilidad con que fueron recibidos fue tomada por el capitán español como sospecha de una posible traición de los cholultecas, de la que ya había sido advertido por los tlaxcaltecas. Al principio el trato dado a los españoles por sus anfitriones fue muy correcto pero poco a poco se fueron desentendiendo, dejándoles prácticamente abandonados dentro de su propia ciudad. Cortés protestó e hizo ir ante él a los caciques y estos le dijeron con evidente miedo que Moctezuma les habí­a ordenado que les frenasen en su avance hacia Tenochtitlán y que no les diesen de comer ni de beber. La situación entonces se volvió muy delicada.

Para poner las cosas mas difíciles, unos indios de Cempoala le dijeron a Cortés que en las calles habí­an visto enterrados diversos instrumentos de guerra para matar a los caballos y muchas piedras y adobes sobre las azoteas para ser arrojados, además habí­an visto también la ejecución de varios sacrificios humanos al “dios de la guerra” aquella misma noche, señal evidente de que estaban preparando un ataque contra ellos. Casi todas las mujeres y niños había sido sacados de la ciudad. Malinche también le habló de la traición que preparaban los cholultecas, según le había contado una mujer de Cholula.

Al tercer día de su estancia en la ciudad, Cortés iba a actuar con sagacidad y mano fría al adelantarse a cualquier eventualidad. Llamó a algunos de los caciques de Cholula para ser interrogados y finalmente confesaron que tanto dentro como en el camino de México-Tenochtitlán habí­a más de veinte mil guerreros méxicas esperando la orden de atacar pero que por culpa de la indecisión de Moctezuma aún no lo habí­an hecho. La reacción española y tlaxcalteca no se hizo esperar, atacaron dentro de la ciudad y consiguieron rendirlos provocando la actuación brutal de los tlaxcaltecas. Actuación que tuvo que ser refrenada por Cortés ya que los méxicas se habí­an rendido y mostraban obediencia a los españoles.

Con la destrucción muerte y pillaje ocurridos en Cholula los tlaxcaltecas obtuvieron la cuota de una venganza largamente esperada. Con esta victoria, el cerco al que Tlaxcala había sido sometida por los méxicas y sus aliados cholultecas empezaba a romperse. Y como reflejo directo de ello, parte del botín estaba compuesto por mercancías de las que habían sido privados por largo tiempo: sal, oro, algodón y esclavos. La alianza hispano-tlaxcalteca salió fortalecida de Cholula.

Cuando la noticia llegó a Tenochtitlan, el pánico se apoderó de Moctezuma y de su pueblo. Entonces envió a Cortés un cargamento de 1.500 ropas de algodón y comida en cantidad, además de piezas de pluma y de oro.

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Vista del Popocatepl desde el paso de Cortés

Después de pasar unos días en Cholula, el 1 de noviembre Cortés emprende la última etapa de su viaje que tenía como destino Tenochtitlan, a unos 83 km de distancia en linea recta; aunque ambas ciudades se encuentran a 2.200 metros de altitud, existe una cordillera entre ambas con los formidables volcanes Popocatepl e Iztaccihuátl. El primero lanzaba un humo inquietante.

Le acompañaban ahora solo 1.000 tlaxcaltecas y un pequeño grupo de embajadores méxicas pues los totonacas habían regresado a sus tierras, cargados con regalos de Cortés.

Entre cuatro itinerarios posibles, Cortés eligió el más difícil, el paso a 4.000 metros de altitud entre ambos volcanes (de ahí el nombre de “paso de Cortés“). En su itinerario, pasaron por Calpan, Huehuecalco, Amecamema, Chalco y Ayotzingo. Llegaron al borde del gran lago Texcoco, aTenochEstrella 8 km de Tenochtitlan, cocretamente a Iztapalapa, el 6 de noviembre de 1519, en donde fueron recibidos por un sobrino de Moctezuma, Cacamatzin, rodeado de varias personalidades de México. Realizada la ceremonia de saludos pasaron por Mezquique bordeando el lago, desde donde dos dí­as después accedieron a una calzada que flotaba sobre el agua y que les llevarí­a directamente a Tenochtitlán.3041entradaTropas (1)

El 8 de noviembre, Cortés y su expedición en espectacular formación, iniciaron la entrada a México-Tenochtitlan por la calzada principal.

Al frente, cuatro jinetes con la tradicional armadura europea seguido del alférez moviendo el estandarte y un contingente de infantería blandiendo sus espadas. A continuación un grupo de jinetes con armadura de algodón y lanza y los ballesteros con sus aljabas de flechas colgando de un lado, con armadura de algodón y cascos coronados de plumas. Después seguía otro grupo de jinetes y los arcabuceros. A retaguardia Cortés rodeado de más jinetes y finalmente los aliados tlaxcaltecas vestidos con sus tradicionales capas blancas y rojas, pintados y dando gritos de guerra. Cerraban las lombardas sobre carretas de madera. Todo ello y las resplandecientes espadas, cascos y lanzas de acero impresionaron a los méxicas.

También estaban impresionados los españoles, que no daban crédito a lo que veí­an;  aquello parecí­a un cuento extraí­do de algún libro de caballerí­a: Gran cantidad de canoas, fabricadas con troncos de árbol ahuecados, algunas enormes donde cabía sesenta personas, grandes templos y edificios, muchos de ellos dentro del agua, palacios, oro, flores, multitudes saludándolos, todo un sueño jamás imaginado. 3041cortesyMoctezuma

Más adelante, dentro de la calzada, les salió una comitiva de los más importante caciques de la zona que era el aviso de que poco después aparecería Moctezuma con su séquito. Se repitieron los saludos rituales, los regalos y las palabras de aprecio. Finalmente se produjo el encuentro entre los jefes de dos civilizaciones que por primera vez se encontraban.

Moctezuma había llegado en una litera de la que se bajó, para saludar a Cortés, que hizo lo mismo bajandose de su caballo. Se estrecharon la mano y se intercambiaron collares. Moctezuma le invitó a entrar en Tenochtitlán junto a él, seguidos por las comitivas de ambos, en medio de una gran expectación. Los llevó al palacio del padre de Moctezuma, Axayacatl. Allí los arcabuceros dispararon una salva llenando el ambiente de humo y de un olor acre. Se instalaron en el palacio, pero tomaron todo tipo de precauciones por si aquello pudiera ser una trampa. Era el 8 de noviembre de 1519.

Las reuniones entre ambos jefes se sucedieron en los siguientes días, en las que cada uno habló de sus religiones y de sus señores, tratando Cortés de convencerle de que abrazase la religión verdadera y se pusiese bajo las órdenes de su rey Carlos, como hací­a con todos los caciques y jefes nativos, pero Moctezuma con muy buenas palabras rechazaba tales ofrecimientos.mercado

Pasados varios dí­as los españoles solicitaron al emperador que les llevase a visitar la plaza central de la ciudad en donde se encontraban los templos mayores. De camino hacia allí­ pasaron por el mercado de Tenochtitlán que nada tení­a que envidiar al mayor mercado de cualquier ciudad. En él se vendí­an todo tipo de productos llegados de los más variados lugares del continente americano. Dentro de él una multitud de personas realizaban sus compras.

Llegaron a la plaza principal y ascendieron al templo mayor desde donde se podí­a admirar la grandiosidad de templo-mayor-aztec-burial-found-illustration_58375_600x450Tenochtitlán y todos sus alrededores con las ciudades esparcidas por el lago de Texcoco. Allí­ conocieron de primera mano los dos dioses más importantes de los méxicas, Huitzilopochtli, dios de la guerra, y Tezcatlipoca, dios del cielo y de la tierra, rodeados de sangre fresca y seca de los últimos sacrificios realizados en su honor. Esta imagen ya no espantaba a los españoles, lo habí­an visto antes pero Cortés volvió a insistir a Moctezuma sobre la maldad de sus dioses y sobre la posibilidad de poner una cruz y una imagen de la Virgen junto a los í­dolos. Pero lo que consiguió fue provocar la ira tanto de él como de sus sacerdotes reprochándole que no respetase sus creencias. Cortés, viendo la indignación de sus anfitriones, optó por no sacar más el tema y permitió que los méxicas continuasen con sus ritos y sus costumbres religiosas, era mejor no soliviantarlos demasiado, por lo menos de momento.

 

 

http://www.historiadelnuevomundo.com/index.php/2011/05/la-conquista-de-mexico-hernan-cortes-en-tenochtitlan-2/

http://www.mexicomaxico.org/Tenoch/Tenoch.htm

https://laamericaespanyola.wordpress.com/?s=Imperio+contra+Imperio

http:// La conquista de Mexico. Hugh Thomas

https://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_de_Cholula

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